Una diócesis multicultural y misionera

Por Padre Oswaldo Roche
El Visitante

La reflexión del santo padre el Papa Francisco, sobre la Alegría del Evangelio nos invita a redescubrir nuestro bautismo y nuestra realidad como discípulos misioneros. Jesucristo en el Capítulo 20 de Mateo, envió a sus apóstoles a predicar la Buena Noticia, y bautizar; sin hacer diferencia de razas, color o condición social.

Padre Oswaldo Roche

Nuestra Diócesis, nació de la predicación de muchos misioneros venidos de Europa, ellos nos trajeron la Buena Noticia de la salvación. El Espíritu Santo nos ayuda a entender, que a pesar de ser tan diferentes culturalmente hablando, nos podemos llamar hermanos en Cristo.

La Diócesis, está compuesta por todos aquellos bautizados que viven en un determinado territorio bajo el cuidado de un Obispo. Todos somos ovejas de un mismo redil, tenemos un mismo pastor en Cristo y una sola Madre en María Santísima. Hay ovejas que no están en nuestro redil a las cuales Cristo nos llama para que las invitemos a compartir el mismo pan. La multiculturalidad, debe enriquecer nuestra misionariedad. Todos como una sola familia donde debemos amarnos como hermanos y salir a anunciar el Evangelio.

Jesús les decía a sus Discípulos, no tengan miedo, (Mat. 14:22-33); cuando estaban en medio de la tormenta. Cuando nos encontramos con alguien diferente en color de la piel, el idioma, los bailes, la comida, etc.; pareciera que entráramos en una tormenta interna, no sabemos cómo reaccionar, nos domina el miedo y no aferramos a lo primero que encontramos. Sentimos que perdemos toda seguridad, y olvidamos que Cristo dijo que siempre estaría con nosotros, hasta el fin del mundo. (Mt. 20, 18-20). Unidad en la diversidad, así somos en la Diócesis, ésta tierra de gracia ubicada en el corazón del estado de los diez mil lagos, nos acoge y nos invita a vivir en comunión.

Estamos llamados a ser misioneros, desde nuestra multiculturalidad, aceptando a todos, porque todos somos hijos de un mismo Padre. Experimentar la misericordia de Dios, el perdón y la reconciliación nos debe servir para ser misericordiosos, perdonar y ser signo de reconciliación. No podemos llamarnos cristianos, si no actuamos como Cristo. Abrir nuestros corazones, ayudar al necesitado, defender al oprimido, consolar al que llora y defender al que es acosado. Tenemos la oportunidad de crecer como una comunidad multiétnica, multirracial y multidisciplinar. Si compartimos los mejor de cada uno, podemos enriquecernos y ser lo que Dios ha querido desde siempre, un pueblo elegido para heredar la tierra prometida.

Estamos en una tierra, donde los sueños se hacen realidad, donde el azul verdoso de los lagos, el amarillo, el naranja y el rojo se confunden y el blanco de las nubes nos recuerdan que el cielo es la meta, donde terminaremos todos en el encuentro final, donde el creador nos espera. No perdamos la esperanza, proclamemos con alegría el mensaje del Evangelio, como discípulos misioneros tenemos la gran tarea de compartir nuestros talentos, nuestro tiempo y nuestras riquezas para el bien de todos, que seamos en todo, los primeros.

Presbítero Oswaldo Roche, sacerdote misionero en la Diócesis de San Cloud.

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