Cristo el centro de nuestras vidas

Por Edith Hernández-Fussy
El Visitante

Comenzó con un simple retiro en el 2013 llamado Koinonia – un retiro para adultos que buscan profundizar su fe Católica. Adelantando rápidamente cuatro años, Carlos y Margarita Silva son miembros del equipo de Programa de Preparación Matrimonial de la Diócesis de San Cloud para la comunidad Latina, ministros Eucarísticos y catequistas en la parroquia de Santa María del Monte Carmelo en Long Prairie, fieles devotos de Nuestra Señora de Guadalupe, fieles cónyuges, padres de un par de gemelos y una bebita de un año de edad.

“No siempre estuvimos involucrados en la construcción del Reino de Dios — Fue este retiro el que nos ayudó a darnos cuenta de que no íbamos a la dirección que Dios quería que fuéramos, así que tomamos la decisión de servir a Dios”, dijo Margarita.

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Comenzó con un simple retiró en el 2013 llamado Koinonia – un retiro para adultos que buscan
profundizar su fe Católica. Adelantando rápidamente cuatro años, Carlos y Margarita Silva son miembros
del equipo de Programa de Preparación Matrimonial de la Diócesis de St. Cloud para la comunidad latina,
Carlos y Margarita Silva
(David Hernandez DH Photography)

Carlos y Margarita comenzaron su jornada sirviendo en el retiro que había ayudado a remodelar su visión de la vida. Tienden a participar en los tres retiros anuales de Koinonia en Español como una forma de dar un poco de lo que habían recibido a través de su experiencia hace 4 años.

Pero su vocación al servicio se profundizó cuando se convirtieron en ministros Eucarísticos y luego se les pidió que asumieran papeles adicionales preparando a los niños para la Primera Comunión y preparando parejas que buscan el bautismo para sus hijos.

En 2015 fueron invitados a un retiro matrimonial que los llevaría a otro ministerio. “Recuerdo la primera vez que asistimos a un retiro matrimonial”, dijo Margarita. “Me llamó la atención y cuando terminó, supe al instante que queríamos ayudar a otras parejas a superar situaciones difíciles. Nos complace ayudar a preparar parejas para el matrimonio y lograr que lleguen más preparados a éste. Nuestra experiencia con este ministerio ha sido enriquecedora como padres y cónyuges porque aprendemos de los miembros de nuestro equipo cuando compartimos nuestras experiencias”.

“La obra del Señor no se ha terminado,” dijo David Hernández, líder del equipo diocesano del Programa de Preparación Matrimonial en Español que coordina la oficina de Matrimonio y Vida de la Dióceses de San Cloud y dirige Chris Codden. “La comunidad Latina tiene la bendición de que Carlos y Margarita estén listos a servir en las necesidades de la iglesia”.

Habiendo tenido la oportunidad de servir a Dios a través de los diversos ministerios, Carlos cree que su mayor realización ha sido reconocer la importancia de la familia. Habiéndose casado en 2010, les fue difícil concebir a su primer hijo durante los primeros años. Sabían que Dios todavía los estaba preparando para una familia, así que, para su sorpresa cuando finalmente pudieron concebir, fueron bendecidos con gemelos, Génesis y Carlos. “Estuvimos encantados! Ahora entendíamos lo que Dios estaba haciendo y cómo nos estaba preparando”, explicó Carlos. Poco después, fueron bendecidos con su tercer hijo, Valentina.

“Después de que nuestro tercer hijo nació, nos dimos cuenta de que necesitábamos dedicar más tiempo a criar a los niños – no queríamos perdernos de verlos crecer y educarlos, inculcando en ellos la Palabra de Dios”.

Carlos y Margarita decidieron que uno de los padres trabajaría durante el día y el otro durante la noche – de esta manera los niños siempre tendrían un padre con ellos en el hogar.

“A través de mi vivir de ser marido, padre y laico comprometido en la iglesia, me he dado cuenta de la importancia de pasar tiempo con mis hijos y mi esposa”, dijo Carlos. “Vivimos en una sociedad que se centra en el trabajo y las cosas materiales, que nos olvidamos de la joya más importante que tenemos en casa – la familia. Cualquier sacrificio que hagamos por ella, valdrá la pena”.

“Son una pareja verdaderamente ejemplar,” dijo el Señor Hernández sobre Carlos y Margarita.

“Están dedicados a edificar el reino de Dios a través de su trabajo en los diversos ministerios, así como a través de su familia. No es fácil trabajar hasta tarde, criar a una familia, lidiar con las pruebas de la vida, y todavía hacer tiempo para servir al Señor a través del trabajo que hacen”.

Además de su participación en la iglesia, Carlos maneja un grupo de danza folklórica mexicana llamado Grupo Guadalupano de Long Prairie. Él fundó este grupo después de reconocer la necesidad, especialmente durante las celebraciones de Nuestra Señora de Guadalupe en Diciembre. Carlos tenía experiencia en el manejo de tales grupos cuando era profesor en México.

Ahora, el grupo Guadalupano no sólo realiza presentaciones en la Fiesta a nuestra Señora de Guadalupe diocesana, sino también eventos no religiosos como la celebración del Cinco de Mayo.

“Hemos estado colaborando con la escuela preparatoria en Long Prairie durante las celebraciones del Cinco de Mayo durante los últimos cinco años”, dijo Carlos. El Grupo Guadalupano a traído muchos beneficios a la comunidad y la vida de Carlos y su familia.

“Me hace seguir adelante y en la familia veo que trasmito valores y cultura de nuestro país porque a mis hijos les encanta el baile”, dijo Carlos.

El Grupo Guadalupano opera por donaciones su objetivo es compartir la cultura y el folklor mexicano.

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