Caminando al Encuentro con Jesús

Por Padre Oswaldo Roche
El Visitante

Los católicos de toda la diócesis se reunieron en el River’s Edge Convention Center el 24 de septiembre para el V Encuentro Diocesano.
El proceso Encuentro llama a todos los católicos a comprender las necesidades, desafíos y aspiraciones de la creciente población Hispana / Latina de la iglesia.
Un grupo de asistentes reza antes de comenzar una conversación en círculo, un pequeño grupo de discusión sobre temas relacionados con el discipulado misionero.(Fotos de Dianne Towalski / El Visitante)

Los discípulos de Jesús, caminaban desconsolados, tristes, desconcertados, sintiéndose hasta defraudados. Camino hacia un pueblo llamado Emaús lejos de Jerusalén donde crucificaron al maestro. En la vía, Jesús se encuentra con ellos, y les pregunta sobre lo que conversaban, entra a formar parte de ellos y se interesa por sus sentimientos y con la explicación de las sagradas escrituras, les aclara cómo es la voluntad de Dios, que muchas veces no nos agrada, pero cuando la entendemos asumimos que Dios siempre quiere lo mejor para la humanidad. A esos discípulos se les llama discípulos de Emaús, ellos representan a los que son llamados al encuentro de amor con Jesús en el camino; pero también en la Iglesia, porque todavía hay gente triste, alejándose y en muchos casos desilusionados, porque esperaban mucho de los cristianos.

Ver juzgar y actuar

Es una llamada de atención para los que somos cristianos católicos, hay que salir al encuentro de los que de alguna manera se han alejado; sin querer obligarlos, sólo hacerles ver, juzgar y actuar, de tal manera que con obras y gestos puedan ver que, en medio de las diferencias, y los errores, la voluntad de Dios está por encima de todo. Tenemos que caminar todos juntos con Jesús, para que tenga sentido nuestro encuentro, permanecer juntos como una sola familia donde todos como discípulos, escuchemos al maestro.

Una cruz especial se lleva en procesión antes de la Misa Diocesana V Encuentro y se coloca frente al altar. (Fotos de Dianne Towalski / El Visitante)

El encuentro con Jesús, debe dar frutos, así, como los discípulos sintieron alegría y fuego en el corazón, así deben ser nuestros momentos de reunión. Son frutos del Espíritu Santo, reavivar la fe, la esperanza y el ánimo. La alegría que nos caracteriza la mostramos con nuestra risa, con los aplausos, bailes, saltos y danzas. Somos una comunidad por esencia alegre a pesar de que muchas veces las dificultades y problemas nos agobian. Los frutos de la nueva vida se dan gracias al encuentro con Jesús. Con todo esto, tenemos que festejar con alegría, que nos hemos encontrado con Jesús, no se puede quedar sentando, el que ha recibido el don de la fe y ha sido llamado a encontrase con el resucitado. Reconocerlo en la fracción el pan, en la eucaristía, en los otros sacramentos, en el hermano, en el vecino, en los alejados.
Primerear

No podemos esperar que otro haga lo que tenemos que hacer; ser los primeros en dar el paso, convocar lo más que podamos, hacer que todos nos sintamos más que bienvenidos, acogidos, a gusto, que no tengamos que huir o salir corriendo de la comunidad. Encontrarnos como hermanos, y celebrar la llegada de los hermanos que estaban alejados.

Ser discípulos misioneros, llevar la alegría del Evangelio a todas partes, velar por la justicia de todos, proteger la vida y las familias de los que caminan por los desiertos. Darle de beber al sediento, de comer al hambriento, de vestir al desnudo, medicina al enfermo y esperanza al decaído.

La Hermana benedictina Renee Domeier saluda a uno de los participantes. (Fotos de Dianne Towalski / El Visitante)

Diferentes todos

El encuentro nos pide, que podamos ver con ojos de compasión, de misericordia y de amor a los demás, así, como nos mira Dios; que a pesar de que somos diferentes todos, ante él, somos iguales. El color de nuestra piel, los ojos, el pelo, o los atuendos que usamos, nuestros vestido floridos, anchos o cortos, nuestra lengua diversa; porque no sólo hablamos español, sino: Quechua – 9 a 14 millones.5 Guaraní – 7 a 12 millones.Aunque algunos hablan de 15 a 22 millones de hablantes.12131415. Aimara – 2 a 3 millones. Náhuatl – 1,3 a 2,5 millones. Maya – 900.000 a 1,2 millones. Mapundungun – 440.000 hablantes.27, etc. según (diccionario libre Wikipedia). Así que, cómo despreciar al que es diferente, por su color, lengua o cultura, si somos cristianos católicos y nos hemos encontrado con Cristo resucitado, pensemos que estamos llamados a ser verdaderos discípulos misioneros.

Padre Oswaldo Roche, Presbítero misionero en la Diócesis de San Cloud.

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