Estrechar la mano del Papa dando gracias por ser católico

Por Hosffman Ospino
Servicio Católico de Noticias

De vez en cuando veo en las oficinas de agentes pastorales y teólogos, al igual que en los hogares de algunas familias que conozco, la foto de ellos dándole la mano a uno de los Papas recientes.

Cuando conozco bien a la persona le pregunto, “¿Qué sentiste al estrechar la mano del Papa?” Para algunos es una formalidad. Para otros es un momento memorable.

Hay aproximadamente mil doscientos millones de católicos en el mundo. Las probabilidades de encontrarse con el Papa, estrechar su mano y entablar una conversación cara a cara con él son realmente mínimas.

Pues la oportunidad se me dio este pasado 8 de noviembre del 2017 mientras estaba en Roma para unas reuniones. Conocí al papa Francisco. Es la primera vez que me encuentro con un Papa.

¿Qué sentí? Me llené de lo que yo llamaría un “deslumbramiento católico”. Sí, me invadió un sentido profundo de agradecimiento por ser católico. ¡Me encontraba allí con el obispo de Roma, el Papa!

El Papa Francisco, el sucesor del apóstol Pedro, me miró directamente a los ojos, me escuchó atentamente y sonrió.

(Foto CNS/Hosffman Ospino)

Inmediatamente vinieron a mi mente las palabras en el Evangelio según San Marcos que hacen referencia al encuentro entre Jesús y un hombre joven: “Jesús lo miró con amor” (Mc 10:21).

Fue un encuentro corto, aunque profundamente intencional. Al observarlo interactuar con otros visitantes, hacía lo mismo. Las personas que conozco que se han encontrado con el Papa Francisco y otros Papas en el pasado describen su encuentro de una manera similar. Quizás la gracia de estar presente viene con el llamado que han recibido.

Compartí con él aspectos de mi investigación sobre los Católicos Latinos en los Estados Unidos y mi contribución al proceso del Quinto Encuentro Nacional de Pastoral Hispana/Latina. Al mencionar el V Encuentro, su rostro se iluminó y dijo, “¡Ah, sí!” Él sabe que éste proceso está ocurriendo y recuerda su importancia para la vida de la iglesia en nuestro país.

Mientras hablábamos, nuestras manos estaban juntas. Yo sujeté la suya con fervor. Fue un signo pequeño, aunque verdadero, de comunión eclesial. El momento me recordó de una manera única lo importante que el Papa es para los católicos y la unidad a la que los bautizados estamos llamados al estar en comunión con.

Un encuentro personal y sincero con el Papa hace que las diferencias sobre políticas eclesiales, debates teológicos y estilos de liderazgo pasen a un segundo plano. Él es el Papa. Estar en comunión con su enseñanza y su liderazgo al caminar por la historia nos hace una iglesia más fuerte.

Decenas de miles de Católicos de todas partes del mundo viajan todas las semanas a Roma a ver al Papa. La gran mayoría nunca lo ven de cerca o hablan con él. Sin embargo, estar con el Papa es un signo de comunión que les da vida. Ellos saben que son parte de algo más grande y noble. Son Católicos.

Estos Católicos hablan muchos idiomas, vienen de culturas diferentes y tienen muchas maneras de ver la vida. Pero en Roma son uno.

Al regresar, mi familia y mis amigos me preguntaron, “¿Qué sentiste al estrechar la mano del Papa?” Ahora es mi turno de contar la experiencia. También puedo compartir las fotografías que dan testimonio de este momento de gracia.

Una amiga me dijo, “Déjame estrechar la mano que estrechó la mano del Papa”. Una abuela inmigrante mexicana me abrazó diciéndome, “Quiero participar de la bendición que recibiste cuando conociste al Papa”.

Son momentos como estos, el encuentro con el Papa Francisco y ver las multitudes en la Plaza de San Pedro que me recuerdan que soy parte de algo hermoso. Qué honor estrechar la mano del Papa dando gracias por ser católico.

Ospino es profesor de teología y educación religiosa en Boston College. Es miembro del equipo de liderazgo del Quinto Encuentro Nacional de Pastoral Hispana/Latina.

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